El colectivo LGTB de izquierdas creemos que bajo esta reforma se esconde una real y grave privatización de los servicios públicos, donde nosotras seremos unas de las principales víctimas. Ello implicará que, en situaciones de crisis económica como la actual, se priorizará sobre las entidades privadas antes que por los servicios sanitarios que atienden a las personas trans o que viven con el VIH o los proyectos educativos de lucha contra el bullying lgtb-fóbico. Las chicas trans, lesbianas y bisexuales tienen unas demandas y exigencias que demuestran en las calles que no son precisamente una reforma neoliberal que empeorará sus condiciones de vida. ¿A quién está sirviendo nuestro parlamento? Si nuestras demandas no se encuentran reflejadas en las instituciones democráticas es porque precisamente han perdido esto último en favor de la dictadura de los mercados.
Creemos que nuestro deber es estar en las calles luchando por nuestros derechos, por lo que hemos logrado y porque nuestras instituciones sean del pueblo y no de los mercados. La reforma de la constitución tal y como está planteada por el gobierno y por el Partido Popular es un verdadero atentado a la democracia, y debe tener respuesta a través de movilizaciones y la huelga general. No les tenemos miedo, porque ellos saben que nosotras somos más.
Desde ALEAS- IU creemos que gays, lesbianas, transexuales y bisexuales debemos estar en las calles luchando por nuestra dignidad como ciudadanas frente a los culpables de la crisis y frente a un gobierno que ha permitido que nosotras estemos pagando sus juegos capitalistas. Es necesaria una seria oposición a esta reforma de la Constitución, y en su lugar exigimos una verdadera democracia participativa que respete las decisiones de los movimientos sociales y no sirva a los intereses del capital. Por ello, hacemos un llamamiento a las asociaciones LGTB a sumarse a las convocatorias en contra de la reforma y los recortes sociales y a seguir luchando por nuestro a derecho a vivir una vida digna, sin mercados, sin redadas racistas, sin recortes y sin capillas en las universidades.
